El 27 de enero llegamos con las maletas cargadas de emoción y el 28 todo comenzó. La inauguración, un desayuno junto a amigas francesas de la marca como Dolores Doll e Inés Melia, donde presentamos la colección en un ambiente cercano y relajado.
Normalmente nuestra aventura hubiese terminado ahí, pero el pop-up permaneció abierto durante toda la semana. Por primera vez, no fue solo un momento puntual, sino un espacio vivo en el que entrar, descubrir y poder regresar.